ESTE ES FUJIMORI

SU NOMBRE ES FUJIMORI (2016).

¡ESTRENO MUNDIAL!

Keiko Alberto fujimori

“Sin dignidad, la identidad es eliminada. En su ausencia los hombres no se definen a sí mismos sino a través de sus captores y de las circunstancias en las que son forzados a vivir”,  Laura Hillenbrand, Unbroken: A World War II Story of Survival

¿Cómo se le llama al régimen que desaparece personas, que cierra medios de comunicación, que tiene como asesores principales a aliados del narcotráfico, que esteriliza mujeres sin consultarles, que mata periodistas, que te persigue con la SUNAT, que te llena denigra con titulares chicha, que corrompe a políticos de la oposición y los compra para sus fines, que te llena con discursos de miedo día y noche, que ha entrado al gobierno para robar, para saquear, para cargarse al país en peso, fugar a Japón y renunciar desde allá?

A ese régimen se le llama fujimorismo. Es hora de recordar lo que fue esa dictadura que ya lleva un cuarto de siglo lavándose la cara. Es hora de recordar que Keiko Fujimori no estuvo al margen de la dictadura sino participó en ella sino que se alimentó de ella.

Porque Keiko Fujimori es la versión más ambiciosa y perversa de su padre. Nos toca preguntarnos si estaremos a la altura para no ser nosotros la versión triste y sumisa del Perú de inicios de los noventa.

¡A difundir!

—> Acá en Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=LP9BOY0wYqA

—> Acá en Vimeo: https://vimeo.com/168694171
(Quien quiera descargarla, está activada la opción.)

 

 

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Marcial Rubio y la Ley Universitaria

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En la foto de izquierda a derecha: Marcial Rubio (PUCP), José Antonio Chang (USMP), Pedro Cotillo (UNMSM), José María Viaña (ex-UNFV) y Orlando Velásques (UNT) en la Asociación de Universidades el Perú.

CÓMO ASÍ EL RECTOR DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA HACE EQUIPO CON LOS RECTORES QUE SE OPONEN A LA LEY UNIVERSITARIA

Marcial Rubio es el rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú, una de las pocas universidades que mantuvo la ecuanimidad durante el feo debate sobre la idoneidad de la Ley Universitaria.

Esta norma -aprobada con las justas y con la oposición férrea de los dueños de universidades negocio que a la vez son congresistas, aún- busca, a través de la Superintendencia de Educación Superior (Sunedu), poner orden y garantizar la calidad de la educación que reciben los alumnos en las universidades frenando la estafa de la que miles de peruanos de buena fe son víctimas. Eso de pagar por un título que no sirve para nada se estaba haciendo dolorosamente cotidiano para decenas de miles de jóvenes y sus familias. (Si quieres ver cómo funciona su negocio y por qué son tan nocivas, mira aquí).

Bueno, la cosa va más o menos así. La Ley Universitaria desparecía la Asamblea Nacional de Rectores (ANR), el órgano jurisdiccional de mayor rango en el ámbito universitario (por norma constitucional, las universidades son autónomas) y lo reemplazaba por la Sunedu. La ANR se había convertido en un club de amigos que se guardaban las espaldas entre ellos como si fueran cómplices o de gente que, prefiriendo no tener nada que ver con los peores entre ellos, se ponía de costado o jugaba al indiferente.

En la resistencia a la ley estaban los dueños de las universidades, los rectores que se debieron ir y los que vivían cómodamente del status quo (recordemos que hay muchísimos millones de soles en juego) y se replegaron en la Asociación de Universidades del Perú (ASUP). Esta asociación pertenece a la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL) de la cual Marcial Rubio, rector de la PUCP, es vicepresidente de la región andina.

Pues bien, UDUAL emitió un pronunciamiento (léelo aquí) en el que decía, groso modo, que la Ley Universitaria era una herramienta del gobierno para asediar (sí, de verdad, decía “asedio”) y obstruir el ejercicio de las funciones de las autoridades elegidas por las propias universidades. El pronunciamiento también demandaba el “cese de la intimidación de las universidades públicas, largamente postergadas en sus financiamientos”. De hecho, salvo por lo último (porque San Marcos es estatal y tiene más ingresos de los que puede gastar y su rector, Pedro Cotillo, también… tenía), parece que el comunicado lo hubieran escrito los rectores que debieron dejar sus funciones por mandato de la nueva ley.

El asunto con Marcial Rubio llama especialmente la atención porque la PUCP viene trabajando con distintas organizaciones del Estado en el marco de la nueva Ley Universitaria. Parece un contra sentido que, en realidad, nadie entiende. Y es tanto así que la Federación de Estudiantes de la PUCP (FEPUC), emitió un comunicado (léelo aquí) exgiéndole al rector Rubio que se deje de vainas y diga de una vez si está o no a favor de la Ley Universitaria. La FEPUC ha dejado en claro que, al menos en lo que respecta al comunicado de UDUAL sobre la ley universitaria peruana, Rubio no representa a la universidad. Feo exponerse así.

Pedro Cotillo entregando Doctorado Honoris Causa a Marcial Rubio.

Pedro Cotillo entregando Doctorado Honoris Causa a Marcial Rubio.

Pero, ¿por qué se manda alguien con tantos enemigos por todos lados como Marcial Rubio a respaldar un comunicado como ese? ¿Por qué no se inhibió y dejó constar en actas que él no respalda ese comunicado?

Ahora, algunos abogados piensan que la Ley Universitaria de hecho afecta la autonomía de las universidades y que, por ello, es inconstitucional. Esta, al parecer, sería la opinión personal de Marcial Rubio. Sin embargo, muchos otros abogados piensan que la ley sí respeta la autonomía universitaria y que en ese sentido está en total sintonía con la Constitución. Cierto, en una sala con 10 abogados uno puede encontrar 20 posiciones. Sin embargo, en noviembre del 2015, el Tribunal Constitucional fue categórico al afirmar que la ley no tiene ningún indicio de inconstitucionalidad.

La PUCP enfrenta sus propios problemas con el Vaticano y se dice que Pedro Cotillo ha respaldado a Rubio de varias maneras. Por lo tanto, la posición de “quien calla, otorga” que ha asumido el rector de la PUCP hasta el momento sería, en el mejor de los casos, un gesto de reciprocidad agradecida.

Todo bien con ser agradecido, pero se puede serlo sin ir en contra a una ley que ha hecho tantos enemigos como hienas usufructuaban de la ley del fujimorato que así como permitía que cualquiera con una patineta más o menos grande hiciera taxi, permitía poner una universidad negocio que emitiera Títulos a Nombre de la Nación en cualquier garaje sin baño.

(Ok, lo de la patineta es una exageración, pero lo del garaje sin baño es tal cual y si no me creen pregúntenle al Congresista Daniel Mora).

Hay que ser más coherente: según IPSOS más del 80% de la población está a favor de la Ley Universitaria y de que el Estado garantice la calidad de la educación a través de la existencia de SUNEDU.

Ya pues, Marcial, ¿de qué lado estás?

Marcial Rubio. Rector PUCP

Marcial Rubio. Rector PUCP

 

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Macho, macho man (apología al feminismo)

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Tenemos día del Trabajo para celebrar las 8 horas que ningún empleador respeta y a ningún empleado se le ocurre reclamar. Tenemos el día de la Independencia para celebrar una soberanía que jamás hemos ejercido y con la que ya ni nos atrevemos a soñar. Tenemos un día de la mujer porque los otros 364 días del año les toca estar en el trasfondo, aguantar y callar. Como decía mi amigo Rodolfo, “cuando un hombre es oprimido es injusticia, cuando una mujer es oprimida es tradición”.

Lo cotidiano no se celebra. Por eso existen las celebraciones culposas. Nada más.

A propósito de este día, les quiero contar una historia real.

Nancy tiene 74 años y mide poco menos de 1.60mts. Empezó a trabajar a los 18 años para pagarse la universidad y no lo dejó de hacer sino hasta un día antes de dar a luz y solo se detuvo por 30 días tras parir a cada uno de sus dos hijos. Antes de cumplir los 34 echó a su marido de la casa porque no lo aguantó más. Sus hijos acababan de cumplir uno y tres años.

Nunca fue de aguantar injusticias, ni sobre los demás ni sobre ella. Creía firmemente que el trabajo es recompensado y que la justicia tarda pero llega. Si hubiera que escoger una idea sobre la cual escogió basar su vida quizás sea esa.

Durante años -y todos los días- limpió la casa de arriba a abajo antes de salir a trabajar, llevó y recogió a los chicos del nido y luego del colegio, les dio de almorzar, regresó al trabajo, los baño al final de la tarde, les revisó las tareas antes de dormir, les dio de comer otra vez, los paseó, les lavó la ropa y la planchó en la noche antes de desplomarse sobre su cama con un libro.

Hacia mediados de los 70 y principios de los 80 el mundo laboral no era muy amigable con las mujeres. O lo era muchísimo menos que hoy. Las mujeres en general no eran bien recibidas ni toleradas en las estructuras de poder; mucho menos si además tenían carácter fuerte, autonomía de pensamiento y -esto empeoraba mucho el asunto- voces discordantes. Así que Nancy se la pasó durante años castigada por desacato y peleada con sus superiores y a pesar de eso -o gracias a ello, es tan extraño el mundo, sus causas y sus efectos- siempre estuvo en una posición de liderazgo. Aunque tuviera que escaparse a medio día para recoger a sus hijos del colegio, aunque tuviera que llevarlos a la oficina porque no tenía con quién dejarlos; aunque su colega intentara justificar su mediocre rendimiento ante el jefe con un “los hijos de la doctora me distraen”.

Cuando salía de vacaciones metía a sus dos hijos al auto y se iba manejando su Volkswagen escarabajo modelo 1975 hasta Tumbes, Piura, Trujillo, Huaraz o hasta donde llegara. Cuando su hijo mayor cumplió 10 años, cargó el auto con todo lo que pudo y manejó hasta Arequipa para que su segundo hijo pudiera seguir estudiando el mismo idioma en el colegio. Cuando regresó a Lima, seis meses después, le dieron el cargo más alto al que podía aspirar un abogado en la organización para la que trabajaba -con casi un millar de colegas a su cargo- y un asiento en el directorio.

Pero Nancy no estaba hecha para la política. Eso de no decir lo que uno piensa porque le puede caer mal al jefe le pareció siempre una estupidez: uno dice lo que hay que decir, no lo que alguien más quiere escuchar. Así que luego de negarse a firmar la autorización legal de algunas compras y decirle al presidente del directorio, delante de la junta en pleno, que si le parecía que era correcto y adecuado, lo firmara él, renunció. En represalia le retuvieron la pensión por año y medio. El trámite solía tomar, como mucho, 40 días.

Nancy es mi mamá. Y también fue mi papá, si acaso cabe el término porque no sé si es necesario tener uno. Yo lo tuve, pero era más un amigo que nos visitaba los fines de semana para ir al cine o, más tarde, un roommate que nos pagaba el colegio y la universidad y los pasajes. Meterse la mano al bolsillo no es lo mismo que hacerse cargo. Tampoco lo segundo implica lo primero. Me demoré en entender eso.

Como es esperable y lógico, mi referencia de lo femenino es mi madre. No es concebible la idea de que ser hombre sea o pueda ser mejor que ser mujer cuando uno ha crecido y vivido con un ejemplo así de fuerte, tan de cerca, tanto tiempo. Mamá jamás se volvió a casar e ignoro, hasta el día de hoy, cuando ya tiene 74 años, si en algún momento de todos esos años mantuvo alguna relación sentimental con alguien. Por eso, tampoco se me ha pasado jamás por la cabeza que una mujer necesite un hombre ni siquiera para cambiar la llanta de un auto cargado hasta el peligro en una carretera helada a más de 2 mil metros de altitud.

El maniqueísmo es algo espantoso. “No hagas esto porque habrá quien lo lleve al extremo”, “no digas tal otra cosa porque hay quien lo interpretará al pie de la letra”. Yo digo que un mensaje no me parece machista y de pronto el machista soy yo porque “no puedo ver” aunque me digan “pero es taaaaan obvio”. Y también soy responsable de que, a raíz de mi comentario, algún idiota se sienta con la libertad de soltar una observación o afirmación sexista. No me puedo “lavar las manos” de eso.

Ojo: yo soy responsable de lo que digo, no de lo que un baboso interpreta porque, en el extremo, los caricaturistas de Charlie Hebdo que fueron asesinados por extremistas islámicos tampoco se pudieron lavar las manos y terminaron muertos.

Sí se entiende, ¿no? Uno me puede decir “me parece que hay un micromachismo en lo que dices” y podré refutarlo desde mi propia perspectiva y explicar que en mi cabeza eso de las diferencias por razones de género no existe; que sí, las reconozco cuando las veo, pero no son un elemento que esté incorporado en mis juicios. Y uno podrá creer que es un floro barato y ahí queda, no es responsable de que por haber dicho que mi argumento es “micromachismo” salga alguno con la sesera descosida y me llame “misógino hijo de puta cómo no se cachan a tu madre en la calle”. Perdonen la violencia pero es lo que llega al inbox de vez en cuando.

Yo no miro a las mujeres y no pienso por defecto: “son feas, locas, maniáticas, engreídas, superfluas y débiles”. Tampoco pienso, “son lindas, inteligentes, sosegadas, justas, ricas, fuertes, hábiles, independientes, luchadoras y sacrificadas”. Nada de eso. Y me pasa exactamente igual con los hombres porque yo no asumo que la gente sea tal o cual cosa en función de que se trate de hombres o mujeres. O de cómo se ve o se vista. Simplemente no lo hago, no está en mí.

No es que ignore que la cancha esté inclinada, lo está, hay que ser muy estrecho o muy idiota o muy machista (¿ven? Ahí sí aplica) para no verlo. Pero el hecho de que yo me pueda dar cuenta de que lo que dice el cartelito de Julio Guzmán no aplica como machismo y que me digan “machista” o “micro machista” por eso, es muy elocuente de determinadas sensibilidades y ardores de los que yo no soy ni me pienso responsable.

A mí me jode la injusticia y, en ese sentido, me manifiesto siempre a favor de la igualdad de oportunidades y derechos entre hombres y mujeres, siempre. Las cuotas de género me parecen una soberana cojudez pero entiendo que su efecto no es inmediato y que son necesarias para que, con el tiempo, se produzca un cambio no solo de la situación que se pretende corregir, sino de las estructuras mentales, sociales, políticas, que generan esa determinada situación.

Pero así como me jode que etiqueten a las personas (yo mismo soy blanco de etiquetas de todos los colores y calibres, tooodo el tiempo), me jode que las etiqueten a todas por igual y, encima, por un asunto de perspectiva y también del mindset de quien en todo ve eso que lo trae de los pelos.

Cuando era agente de bolsa, por ejemplo, en todo veía plata o la oportunidad de hacer plata. Mi tía decía “quiero comprar un terreno” y yo le decía que yo se lo vendía. Mi mamá decía que quería un jardín más grande y yo le decía que podía convencer a la vecina de venderle 500mts más de terreno.

Ahora soy periodista y mi deformación profesional me lleva a mirar todo y a todos como fuentes de información. ¿Saben cuál es la diferencia entre cuando era corredor de bolsa y hoy? Que ahora soy consciente de esa deformación. Antes pensaba que todo el mundo andaba vendiendo o comprando cosas todo el tiempo, hoy sé que a veces las personas dicen cosas que no esperan ni quieren ver en el noticiero de la noche. Ahora, ¿es el resto del género humano responsable o debe modificar su comportamiento para que a mí no se me pase la olla? No, para nada. ¿Me voy a ofender si alguien se burla de mí o de mi hambre de información en todo y todos, todo el tiempo? No. El sesgo cognitivo es una joda. Y todos somos humanos.

La corrección política me tiene hinchado, me parece castrante y ridícula. Pero hoy tengo una hija y ya no sé muy bien cómo encaja todo esto en mi forma de ver la vida. Mi hijo, de 21, es completamente ciego al género, al color y a la religión. ¿Crecerá su hermana en un lugar mejor que el que le tocó a su abuela o a su madre?

No creo en dios, pero ojalá.

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Papa Noel debe morir (mea culpa en dos tiempos)

 

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De un tiempo a esta parte tengo un problema con eso de la ilusión y la imaginación y el entusiasmo y en general con el optimismo. Son como mandarle una carta a Papa Noel: todo bien si eres un chibolo de 4 años, pero si a los 5 sigues creyendo que un panzón vestido de rojo y botas negras para nieve te trae regalos en su trineo jalado por renos en verano, eres un menso. A los 20 ya ni te digo. Y es así precisamente como veo cierto optimismo. Pero ojo (esto es para mis queridos analfabetos funcionales), estoy diciendo que es un problema mío y por lo tanto es mi responsabilidad solucionarlo o dejarme aplastar por él. Decía, insisto, que pienso que el optimismo es como ponerle cenicero a una moto o freír arroz en una sartén con hueco: el optimismo tiene una utilidad muy dudosa.

En un par de artículos de The Economist (Crazy Diamonds del 2013 y Searching for the Invisible Man del 2006) dos estudiosos (Daniel Isemberg y William Baumol, respectivamente) sostenían que para ser un emprendedor o un empresario había que estar medio chalado. Un poco. Era necesario un sesgo optimistoide para poder ignorar buena parte de los riesgos, para poder hacerlos a un lado o ser relativamente inconsciente de todo lo que podía salir mal. ¿Por qué? Porque la capacidad de estar al tanto, de ser perfectamente consciente de algo, puede impedir la acción. Y tiene sentido: si uno está perfectamente al corriente de todos los riesgos involucrados en un emprendimiento en el que invertirá su tiempo, esfuerzo y dinero (todos recursos escasos), entonces lo más probable es que uno nunca haga nada o prefiera que lo haga alguien más. Las personas con los pies muy bien puestos sobre la tierra no son particularmente dadas a hacer negocios más por los riesgos que esto implica que por cualquier otra razón.

career-chimp-2Por supuesto, esto no siempre es así. En muchísimas oportunidades los emprendimientos están basados en innovaciones anteriores, en mercados asentados y en necesidades ya creadas. Es decir, la inmensa mayoría de los que emprenden tienen los riesgos bajo control hasta el mínimo detalle. Incluso, por contactos o prebendas consiguen las licencias, los permisos y  a veces, como las AFP, hasta la clientela cautiva con la complicidad del Estado. Con condiciones como esas, hay que ser muy bestia para no ser un empresario exitoso.

Pero existen unos pocos empresarios que se sacan la madre, hacen su tarea, crean necesidades, abren mercados, innovan y logran sostener sus negocios hasta el éxito. Esos son los menos, claro, pero existen, no son unicornios (de esos hablamos otro día).

Extrapolando, lo mismo pasa en la política. Sin esperanza, sin ilusión, sin fantasía, sin amor, sin ternura y sin entusiasmo -sin locura- es imposible pretender que se produzcan cambios significativos que afecten las superestructuras del Estado o de la sociedad. Imposible. Ni siquiera los cambios más superficiales y cosméticos. Pero yerro en la elección del verbo: no es imposible pretender, es imposible creer. ¿Cómo podría cambiar con entusiasmo algo que ha permanecido igual por cientos de años, incluso después de las guerras de la independencia y del salitre? ¿Cómo podría ser diferente a punta de fantasía un país con gente que todavía sueña con alguna forma de nobleza que la eleve por encima del prójimo? ¿Cómo se construye con ilusión una sociedad sin prójimos, donde todos son contrapartes o potenciales amenazas, donde todos se miran por encima del hombro y han contagiado de esas formas estúpidas hasta a quienes no lo tenían por costumbre ni de clase ni de “raza” ni de credo?

Nadie emprende aquello en lo que no cree. O no debería. Por eso, quien se manda a hacer una carrera política por vocación me inspira un respeto enorme porque, básicamente, pienso hoy que es algo que yo jamás haría. La suciedad está tan extendida, la corrupción tan enquistada en la esencia misma del ejercicio político, que me repele del puro asco. Y pienso que esa sensación está tan generalizada entre los peruanos que muchos han preferido abstenerse de intervenir en política y es por eso que nos quedamos con el ripio que es el que accede a esos puestos en los que debería haber gente proba y con vocación. Porque sí, todavía no hemos inventado una manera de administrar un país sin políticos. (Y solo por si acaso, tal cosa no es deseable con la presente y absurda precariedad de la condición humana).

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Por supuesto, siempre habrá quienes entran en política para llenar el vacío dejado por los asqueados; quienes son movidos por las prebendas, los favores y la ventaja; por la posibilidad de lucrar. Los que buscan entrar a la fiesta cuando ya se armó. Para estos, la política es la alternativa a poner un chifa o un casino: no hay ninguna vocación de servicio al país o a la sociedad; están y se quieren mantener allí solo para servirse a sí mismos. Y a cualquier precio. Así, ¿cómo no van a ser corruptos?

Y en el medio de todo eso están todas estas personas que sueñan con una política diferente, con una transvaloración de todos los valores de manera que el humano vuelva a ser algo que nunca ha sido, un ser muy parecido al buen salvaje de Rousseau: solidario, empático, comprensivo, generoso, sacrificado, elevado, moral, ético, pero sobre todo bueno. Sí, o te da ternura o te da cólera, a mí me da cólera. Algunos lo creímos imposible pero deseable: en el camino al extremo utópico se pasa por el centro y, con un poco de suerte y mucho trabajo, se alcanza el equilibrio. Y entonces, a nuestra manera, apostamos.

veronika-mendozaPero de nuevo: nadie puede ni debe ser lo que no es. Ni debería intentar ser quien no es para satisfacer a alguien más. Nunca. Hartos de los mismos corruptos y deshonestos de siempre, algunos de nosotros convertimos a Verónika Mendoza en nuestra propia alternativa a todo eso: trabajadora, leal, consecuente, inteligente, valiente. Todo eso que los miserables de siempre no son ni finjen ser ni quieren ni podrían ser así se lo propusieran. Y entonces, raudos, desempolvamos nuestras esperanzas, nuestras expectativas y nuestra ilusión sin que ella nos lo pidiera ni nos ofreciera nada de nada. Lo hicimos gratis, de puros entusiastas, emocionados quizás, tontamente, por un desempeño más o menos destacado en uno de los peores Congresos de nuestra historia.

Sospechábamos de las viejas estructuras de la izquierda que le daba apoyo y acogida: de su pretendida horizontalidad inoperante, de su asambleísmo compulsivo e inútil, de su lambisconería merca, de sus microespacios de poder donde el encargado de guardar la llave de la sala de reuniones se cree con capacidad y derecho a decidir quién se reúne, cuándo y para qué. Sabíamos que era carne con hueso, pero no sabíamos cuánto hueso.

CPUFI

Pienso que el descorazonamiento es siempre responsabilidad de quien a la postre termina siendo descorazonado porque, de algún modo, siempre sabe en dónde se mete. Y de nuevo; muchos de nosotros convertimos a Verónika Mendoza en la depositaria de todas nuestras expectativas y esperanzas de una izquierda distinta y renovada sin ninguna prueba ni promesa por parte de ella o de la gente que la acompaña. Más tarde, en la performance de la campaña se nos fue despintando el barquito que nosotros mismos habíamos pintado en nuestras cabezas como se nos dio la gana, llenos de ilusión, pensando en nuestros propios deseos y no en la realidad que estuvo todo el tiempo allí. Esta realidad apolillada, tiesa como una gallina vieja y fría y contundente como el permafrost de la Siberia rusa: nada ha cambiado ni puede cambiar porque no tiene cómo. No hay ni las capacidades, ni la voluntad. Uno de los problemas de la democracia es que es muy difícil reconocer sus límites; nadie sabe en dónde “la voluntad de incluir, de no invisibilizar” se convierte en un pandemonio de mierda.

11906728_911812092234269_6931027155825345659_oEsa es la realidad que ya cayó por su propio peso y que nosotros mismos elegimos no mirar, quizás, un poco para variar y no ser otra vez los que votan siempre blanco o viciado o para que salga el menos malo o para que no salga el peor. En el camino, la frustración de la inconsciencia nos empujó a hacer críticas que fueron subiendo el tono hasta convertirse en burlas y bullying; aprovechando la orfandad creativa y estratégica de la campaña y sus gestores, el candor de sus entusiastas partidarios ilusionados y su clamorosa falta de experiencia y malicia y la clara incapacidad de poner orden desde adentro y desde arriba; todas condiciones indispensables para hacer una campaña política en buena lid en un país tan cínico como el Perú.

Aquí dice que la mujer peruana en la imagen de Veronika es leal y joven. Capaz, comprometida y honesta hubiera quedado mucho mejor.

Aquí dice que la mujer peruana en la imagen de Veronika es leal y joven. Capaz, comprometida y honesta hubiera quedado mucho mejor.

Al menos por mi parte, no me volveré a referir a la estrategia ni a la campaña del Frente Amplio; no tiene sentido. Las críticas constructivas y razonables no son tomadas en cuenta y más bien son rechazadas con una suficiencia que uno podría esperar quizás de Alan García o de Donald Trump. Pero no llegan ni a Rolando Breña.

Estudiaré mi voto con más disciplina. Pienso que es necesario que el FA ponga a algunas buenas personas en el Congreso pero ni un pie en Palacio. En lo que a mí respecta, lamentablemente solo hay un par de candidatos del FA que valen la pena. Ahuyentaron a varios que hubieran podido hacer la diferencia; otra oportunidad perdida. Ojalá al menos esos dos lleguen al Congreso, es importante. Y sobre todo, ojalá que no pierdan la inscripción. Con todas sus taras, son necesarios.

Mil disculpas por el estrés extra, estimada Verónika, igual votaré por ti.

O por Julio Guzmán.

Son mi mal menor.

Esto, sin duda, se le ocurrió al mismo que le puso nombre al C-PUFI.

Esto, sin duda, se le ocurrió al mismo que le puso nombre al C-PUFI.

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¡Ay, que me duele la izquierda¡

Ilustración de Manel Fontdevila publicada en El Diario de España.

La izquierda es una olla de grillos. Se rompió Unidad Democrática (UD) luego de que los partidarios de Gonzalo García Núñez (de la alianza Únete por otra Democracia, conformada por Patria Roja, Ciudadanos por el Cambio, Fuerza Social y el PCP) denunciaran fraude en el proceso de elecciones internas. Los partidarios de la alianza Democracia Directa, que apoyaban la pre-candidatura de Andrés Alcántara, habrían secuestrado las actas del lugar de conteo. Además, UD acusa a DD de haber “ganado” en Huaura con el 95% de las preferencias de un total de votos igual al de todo Lima.

Al cierre de esta nota, Sergio Tejada dijo esto en su muro de Facebook:

SergioTejada

Sergio Tejada

“Lamentable que luego Únete denuncie públicamente fraude, callando las jugadas de Patria Roja en Tumbes y Huarochirí, así como otras decenas de irregularidades en el resto del país. Cuando yo lo comenté en un almuerzo con algunos miembros de la alta dirigencia de Únete me dijeron “bueno, así son los muchachos” y un joven amigo dirigente de Patria me dijo “pero lo que podamos haber hecho es nada a comparación del Fonavi”. El problema no es quién trafeó menos, los incidentes se asumen y los resuelve el COEN. El Bloque Nacional Popular no avalará ninguna irregularidad. Patear el tablero es propiciar una nueva ruptura (la tercera en el caso de Únete) y dar un espectáculo lamentable a aquellos que confían en nosotros. En el Bloque seguimos al servicio de la unidad, el país está por delante.” (Para verlo completo, mira aquí.).

Raro, ¿no? Además de inconsecuente porque lo que Tejada está diciendo es que, en esencia, todos son traferos. Entonces, ¿qué hace juntándose con ellos? ¿En virtud de qué se queda uno asociado a reconocidos tramposos? En fin.

Encuentre usted al representante de la izquierda. Encuesta GfK, difundida por el diario La -República.

Encuentre usted al representante de la izquierda. Encuesta GfK, difundida por el diario La República.

Que se peleen y se partan no es algo nuevo ni inesperado en ningún sentido. Tampoco es preocupante porque es como tener un viejito coca cola viviendo en el último piso de la casa donde, con las cortinas cosidas para no mirar jamás al exterior, reniega y se pelea con el espejo un día sí y otro día también. El viejillo es inofensivo pero solo en cuanto es improbable que se haga con la administración de toda la casa; para eso tiene su piso, arriba, muy arriba, para que insulte y grite sus locuras sin joder demasiado a los demás. Hace bulla, sí, pero es como un perro que ladra detrás de una puerta de fierro en otra cuadra; para algunos es imperceptible. La izquierda, con menos de 5% de las preferencias si uno las suma todas, hoy no es un actor político relevante.

Primero fueron las elecciones internas del Frente Amplio (FA) que casi sucumbe ante el Pomalcazo. Felizmente, al final lograron ponerse de acuerdo y, aunque picones y a regañadientes algunos, los de Tierra y Libertad cumplieron con la decisión de la mayoría y el amago de trampa no se consumó. En UD la trampa pudo más. La izquierda, que mayoritariamente se arroga la defensa de la justicia, de la ética, de la moralidad, de la equidad y de la democracia y la transparencia, carece de todo eso. ¿El bien común antes que el individual? ¿El interés de las mayorías antes que el de las minorías? Al menos, por lo que dejan entrever algunos de sus líderes y algunas de sus prácticas, todo eso es mentira, un embuste.

Que estas cosas sucedan en el PPC -como de hecho viene ocurriendo- es más o menos esperable. Más a la derecha del espectro político la solidaridad y el desapego no son valores que se proclamen ni que se cultiven. No realmente. Ver a dos rentistas o mercas arrancharse posiciones de privilegio o poniéndose zancadillas entre sí es algo esperable, predecible. Hasta consistente es. Que Juan Carlos Eguren aparezca como el loco y facho ignorante que no es solo por conveniencia, por conservar el poder político haciéndose el simpático para algún cura que sí es verdaderamente facho e ignorante, es bastante elocuente e ilustrativo de lo que acabamos de decir.

carlincatura-carlinALAN APRANo es un secreto que hay luchas de poder en todos los partidos y clubes políticos; desde el APRA hasta el PPC, pasando por el fujimorismo, anterismo y ppkausismo y demás -ismos. Pero la mayoría de ellos, salvo en algunas -raras- ocasiones, se cantan sus miserias y se destripan entre ellos a puerta cerrada y la platea solo ve a Alan García presidiendo una mesa rodeado de todo su estado mayor: Del Castillo, Mulder, Velasquez Quesquén y siguen firmas. Todos ellos llevan la procesión por dentro y las marcas de los cuchillazos debajo de la camisa. Para la sangre en el ojo, la disciplina partidaria es un buen colirio.

Pero en la izquierda no sucede eso. Como si se tratara del auto familiar, sucede que todos quieren ir adelante o que les toque ventana. El público solo ve el auto avanzar. En la izquierda, en cambio, cada uno quiere estar en la ventana del asiento de adelante cueste lo que cueste y aunque eso signifique que cada uno se tengan que ir en triciclo, mototaxi o carrito sanguchero. Eso es la izquierda: una banda de viejitos locos en patineta y así no van a ganar nunca una carrera. Felizmente, así nunca van a ganar ninguna carrera.

Según Sergio Tejada, la idea era buscar una candidatura unificada con el Frente Amplio. ¿Y el Frente Amplio va aceptará juntarse con un par de organizaciones traferas? ¿Por qué? ¿La unidad a cualquier precio? Hasta ahora no ha funcionado.

Y va a seguir sin funcionar.

 

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La diferencia entre de verdad ser pro-vida y sólo ser pro-nacimiento.

Source: La diferencia entre de verdad ser pro-vida y sólo ser pro-nacimiento.

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Sóbate la fe

Ilustraciones: el genial Montt - http://www.dosisdiarias.com/

Ilustraciones: el genial Montt – http://www.dosisdiarias.com/

El viernes publiqué una columna llamada “procesión al infierno” en la que básicamente despotricaba contra la manifestación de creencias en el espacio público en la medida que estas obstaculicen derechos tan básicos y vitales como el de la salud. El ejemplo, el Hospital Loayza cerrado por la procesión; sin mencionar las miles de horas hombre que se pierden cuando se desvía el Metropolitano, ni las molestias y la pérdida de bienestar que ello ocasiona a todas aquellas personas que no somos ni queremos ser partícipes y que, a diferencia de “nuestro señor” y su gabinete de relaciones públicas, sí pagamos impuestos.

montt cenizasA estas alturas uno está acostumbrado a que algunos le digan que es un imbécil que no tiene idea de lo que dice y que debe morir por no respetar las creencias de la mayoría como si señalar lo anterior fuera una falta de respeto. No lo es. Tal y como el hecho de que una creencia sea mayoritaria no legitima, en ningún caso, el recorte de los derechos de los demás. Derecho al libre tránsito o derecho a atención de salud, por seguir con los mismos ejemplos y dejando de lado los derechos de quienes creen en otras cosas. También se acostumbra uno a que algunos católicos lo llamen “intolerante de mierda”, en el colmo de la contradicción que, por supuesto, la mayoría de los que dicen algo como eso están incapacitados de percibir. Obviamente.

montt intoleranciaEncuentro muy interesante la violencia con la que reaccionan muchos de quienes se llaman a sí mismos católicos: “muérete imbécil”, “ya te voy a ver cuando te estés muriendo tú o se te esté muriendo alguien”. Violencia que, pienso, no cabría esperar de ningún verdadero seguidor de Cristo. Y allí me parece que yace la diferencia principal entre un creyente verdadero y un creyente utilitario.

dios-web-20El creyente verdadero no se siente amenazado ni mucho menos ofendido cuando le dicen que su creencia no pasa de ser una superstición más o menos elaborada: Persignarse cuando pasas frente a una iglesia es como regresar a la casa si te olvidaste de la pata de conejo para la suerte, ni más ni menos. Un creyente de verdad practica y esta práctica lo pone automáticamente, más allá de la discusión porque su fe no se quebranta porque alguien le dice que papalindo no existe. Aunque la duda le es intrínseca y necesaria a la fe, quien cree y vive lo que cree, no se cuestiona a un nivel tan básico. Por supuesto, quien cree de verdad no necesita intermediario ni edificio oficial para creer y hacer con lo que cree. Pero esos son los menos y ahí están los Sodálites para demostrarlo.

Montt bibliaEl creyente utilitario necesita el piso que le da la fe ciega, absoluta y sin dudas. Y por eso, porque su fe es tan inflexible se quiebra a la primera pregunta incómoda. Y reacciona como un buen perro guardián de sus propias inseguridades: ladra y luego muerde. O lo intenta. Como un cerdo que embiste escondiendo los ojos y falla, tal cual. No se puede morder una sombra.

Yo fui católico hasta que tuve uso de razón (hasta más o menos cuando cumplí 10 años) y de ahí en más creer lo que me enseñaban en el colegio o repetían en la iglesia dejó de tener sentido para mí. Sin embargo, fui cristiano un tiempo más, hasta que descubrí que serlo no tiene nada que ver con creer en seres ultra terrenales y/o sobre naturales y/o imaginarios y/o la práctica de ritos que involucran, por ejemplo, echarse al salvador con un trago de su propia sangre y chancarse el pecho por haberlo matado en primer lugar para que nos pudiera salvar (ignoro cómo concilian esto los fujimoristas creyentes que dicen que Keiko no es responsable por los “errores” de Alberto si todos siguen pagando, muy contentos y convencidos, por el pecado original y la crucifixión).

razonamientoNo, para nada. Ser cristiano tiene que ver con una forma de ver y entender el mundo pero sobre todo de vivir, de entender al prójimo, de abrazarlo y quererlo y tolerarlo por idiota, incómodo, pesado y tonto que sea. Ni siquiera importa si Cristo existió, el mensaje es lo valioso. Y, aún más importante, ser cristiano involucra no hacer a otro lo que no quieres que te hagan a ti. “¿Y tú qué reclamas si tú nos ofendes?”, preguntará algún despistado. No reclamo, señalo la inconsistencia de la violencia. Los que se dicen cristianos y creyentes son los otros, no yo. Y por si cierto, si alguien se siente ofendido será quien no tenga claro qué creer, ese que necesita certezas sobre las que apoyar su “fe”. Pobre.

Monaguillo-ropaImpresiona, pero no sorprende, que sea el sentimiento menos cristiano de todos el que domina a la canaille, como la llamaba apropiadamente Federico Nietzsche: es la violencia la que mueve a las masas y no es que puedan evitarlo. Porque la violencia no se puede ejercer contra un mensaje sino solamente contra los mensajeros. Como Cristo, igualito. Como no podían matar el mensaje, le dieron vuelta al mensajero. “Por mi culpa, por mi gran culpa”. Atroz.

Y es que sí, nada hay más intolerante y tirano que un borrego envalentonado por el tamaño de su rebaño. Amén.

DIOS MONTT

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¿EL MURO INFAME?

 

El muro desgraciado entre Casuarinas y Vista Hermosa en San Juan de Miraflores. ¡Qué mala es la gente por la ptmre!

El muro desgraciado entre Casuarinas y Vista Hermosa en San Juan de Miraflores. ¡Qué mala es la gente por la ptmre!

Impresiona lo que algunas personas entienden de las cosas que se publican pero impresiona todavía más que se publique cualquier estupidez más por clicks y compartidos que para difundir alguna realidad. La semana pasada se armó una discusión larga y de lo más idiota en las redes y los medios respecto del muro que divide Las Casuarinas en Surco, del asentamiento humano Vista Hermosa en San Juan de Miraflores.

Pues bien, en su afán de reducirlo todo a dos bandos, a la manida y ultra básica dinámica de los antagonistas, del bien y del mal, muchos medios informaron como les dio la gana por qué apareció el muro y cuál era su significado. Lo más fácil siempre es recurrir al racismo, a la violación del derecho constitucional de libre tránsito, a la segregación. Eso vende periódicos y jala clicks, es la naturaleza de los medios, hoy.

MARCHA CONTRA VIOLACIONES EN EL CERRO EL PINO DE LA VICTORIA CON NI;OS CON CARTELES

Cerro El Pino. Esto, de hecho, no está tan lejos. (Pregunta pe, ¿de dónde?)

Las personas que no tienen dónde vivir y que se acomodan como pueden en los estribos de la ciudad, sobre el cerro, sin servicios, sin nada más que esteras sobre sus cabezas para ellas y sus hijos, son segregadas por un muro que separa a los pudientes que tienen casa con piscina de los humildes; un muro que les niega el paso y la vista y hasta los servicios básicos de los que sí disfrutan al otro lado. Los “ricos” son malos, los pobres son buenos. Esa es la historia, en términos muy simples, que muchas personas entienden y que más medios de comunicación venden.

Calle cerrada con rejas en La Victoria-

Calle cerrada con rejas en La Victoria-

Nada es lo que parece, nunca. La percepción engaña y nuestra tendencia a simplificar lo que es por naturaleza complejo empeora el asunto. El Panfleto Perú lo puso bien: se quejan del muro pero enrejan su calle. Exacto. La inmensa mayoría de los distritos de Lima están llenos de muros y de calles enrejadas (hay hasta hermosos parques privados) que no buscan separar a los pobres de los ricos sino a los ladrones de todos los demás. Porque sí, no solo hay rejas en San Isidro, sino también en San Martín de Porres, en San Juan de Lurigancho, en La Victoria, en Magdalena, en Surco, en Chorrillos, en Breña… y más. ¿Ya no se acuerdan que más del 50% de los limeños estaba de acuerdo con enrejar la calle como a cada uno le diera la gana con tal de mejorar la seguridad?

¿Es una porquería eso de enrejarse y no permitir el libre tránsito? Claro que sí, lo es, sobre todo cuando estas cosas (construir muros, instalar enrejados o trancas o botones en las pistas) se realizan sin permiso de la municipalidad o las autoridades competentes. Pero ojo, estas otorgan tácitamente el permiso (al 2015, más del 90% de los obstáculos desplegados por los vecinos de una determinada localidad, no cuentan con autorización alguna) con su incompetencia para proteger a los ciudadanos a quienes no les queda más remedio que poner el obstáculo antichoros que les permita el bolsillo. Dudo que entre las prioridades de una familia que vive con un presupuesto ajustado esté pagar un huachimán particular y un muro o reja o tranca para segregar a los que no son de su vecindario.

El asunto aquí es seguridad y miedo. Y eso no es responsabilidad directa de la ciudadanía sino del Estado que se financia con impuestos que, por cierto, quienes están del lado “segregado” del muro, no pagan.

muro1Con todo esto, los vecinos que están “detrás” del muro, ¿merecen tener servicios básicos? Claro que sí, si el Estado permite que se asienten allí, entonces debe realizar la habilitación urbana correspondiente. Si deben o no estar allí y si esto solo favorece a traficantes de terrenos que usan la ilusión e ignorancia de las personas y la ausencia del mentado Estado, es otra historia. El agua no se le niega a nadie.

¿Tienen los vecinos de Las Casuarinas derecho a levantar un muro? Antes de contestar esta pregunta hay que contestar otra, ¿tienen esos vecinos derecho a sentir miedo cuando el Estado también está ausente para ellos, la policía es un mecanismo de violencia ex post y solo tienen la seguridad que pueden comprar? Es perfectamente legítimo tener miedo en tales circunstancias. Y, ojo, no es gratis, la inseguridad en las calles ha crecido de manera alarmante y no es solo una sensación, como nos dicen desde el gobierno. El miedo está justificado.

Ahora, ¿deben en Las Casuarinas sentir miedo de los vecinos que están detrás del muro? Ese también es otro cuento largo (¿tiene uno derecho a tener miedo o no y por qué?) Si el muro existe para que alguien del vecindario caro evite mirar a las esteras y cartones del otro lado, ¿debe existir? Otro día seguimos con eso.

A distributor of potable water fills a cylinder in "Pachacutec's" shanty town, north of Lima, 26 December 2005. According to the committee "Peruvians Without Water", 2 million residents of Lima and 7 million of Peruvians lack of a sewer system of potable water from Peru's state-owned water utility SEDAPAL (Serice of Sewer System and Potable Water of Lima) and 3,500 children die every year because of this shortage. Lima is considered one of the cities with higher population density in deserted areas, where the price of water is higher than in the areas with the regular system, according to the United Nations program for the environment. AFP PHOTO/EITAN ABRAMOVICH OPSE 2006ENE05 PERU ASENTAMIENTO HUMANO PACHACUTEC DISTRIBUCION AGUA CAMION CISTERNA 2006ENE05 AFD

El agua es mucho más cara para quien no la tiene como un servicio básico instalado. En un asentamiento humano, el precio del agua para beber es mayor que aquella usada para llenar piscinas en Miraflores, San Isidro o Barranco.

El punto no es la existencia misma del muro, este no es más que la tangibilización de algo que existe mucho más allá y mucho más profundamente que el mismo muro. Aquí el punto es reconocer, tener consciencia y empezar a reflexionar en las condiciones que procuraron la desigualdad bajo la que hoy ese muro existe. Y eso no es responsabilidad directa de ninguno de los que viven en cualquiera de los lados de la pared, sino del Estado.

Hotel Westin – Lima

En la vida no hay buenos y malos, ni blanco y negro. Y los que piensan así deberían revisar sus perspectivas y fijarse en dónde están parados. Casi siempre, cuando se trata de personas, las cosas son mucho más complicadas de lo que uno es capaz de imaginar. No seamos tan básicos, estas aparentes dicotomías que nos inventamos para simplificarnos la vida nos la terminan fastidiando más.

Mucho más.

(Por cierto, este recuerdito de la desigualdad apareció mientras estaban toditititos los invitados a la semana de reuniones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial)

"Poblador" de San Juan "sapea" a las hijas de los vecinos de Casuarinas mientras se refrescan en sus respectivas piscinas.

“Poblador” de San Juan “sapea” a las hijas de los vecinos de Casuarinas mientras se refrescan en sus respectivas piscinas.

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‘pa mi gaseosa pe…

MILES DE SOLES

Algunas personas siguen insistiendo en que comprar información está muy bien si el fin justifica los medios. Eso, de por sí, es un error y una falacia. ¿Por qué? porque esta afirmación solo es cierta cuando uno está del lado que se beneficia: el día que alguien les pise la cabeza bajo la misma premisa tendrían que aguantar calladitas que las chanquen porque la verdad es más importante que ellos. Hasta tonto es.

Vamos a ponerlo en perspectiva:

SINcrousillatmontesinosEstas mismas personas asumen que si la información no debería poder ser comprada, los Vladivideos (en genérico) se desacreditan y sí, pero no el primer y más importante Vladivideo de todos: el de Montesinos metiéndose al bolsillo a Alberto Kouri. ¿Por qué? Pues porque no es comparable en absoluto. Este último se consiguió con el aporte de un empresario que no buscaba nada para sí (pagó US$100 mil dólares de su bolsillo y murió hace unos años y no se supo quién fue sino hasta muchos años después) a través de un partido político que buscaba tumbarse a un gobierno corrupto, violador sistemático de derechos humanos, ladrón, asesino y un montón de etcéteras pero, más importante que todo eso, que no era para un solo canal de TV ni un o una periodista en particular si no que se transmitió en vivo en una sala del Congreso para que todo el mundo lo viera y no para ganar en el rating ni, por lo tanto, hacer una ganancia de corto plazo. Contra lo que dicen algunos, eso no tiene nada de romántico porque el dinero además sirvió para que quien entregó el video mandara a su familia al extranjero para que no la maten.

research floor“Pero la información siempre cuesta y le cuesta a alguien, no hay almuerzo (lunch) gratis”. Sí, claro que sí, levantarse de la cama y salir a la calle también cuesta y en ese sentido nada, absolutamente nada, es gratis. Pero no se trata de crear información, ojo, esta existe la recojas o no, la veas o no, está ahí independientemente de todo, existe. El trabajo del periodismo es organizarla para que tenga sentido para la sociedad. Eso por sí mismo ya es un valor. Sin embargo, siguiendo la tesis del costo / valor, ¿cuál sería el valor añadido de la información de un programa como Combate apareciendo en un noticiero matutino? La información existe independientemente de que uno la utilice o no, pero el valor de la información no le es intrínseco, si no que depende de cuán importante o relevante sea para alguien en particular. Esta es la idea detrás de los (cada vez menos) enormes departamentos de estudios económicos de las grandes corporaciones financieras. Y sí, también de cuanto valor se le pueda añadir.

ASeguraPor ejemplo: “El ministro dijo A, B, C y D”. Eso lo puede publicar cualquiera con una TV o radio, Facebook o Twitter y una conexión a Internet, esto es información commodity y aquí no hay problema con eso de pagar por la información (de hecho es así). Pero decir qué significa eso que dijo el ministro considerando el contexto, el espacio, el momento, el timing, lo que dijo antes, lo que se esperaba que dijera, lo que dijeron otros que tiene que ver con el mismo tema y cómo, todo esto, afecta a las personas; eso, es otro cuento. Se habla con fuentes y le pregunta qué es lo que opina de lo que dijo el ministro y cuáles son los impactos, desde la perspectiva de cada uno. ¿Eso tiene un valor añadido? Claro que sí, uno que además está muy por debajo del que debería tener debo decir, por cierto.

Ahora, eso es en términos muy simples y transparentes y ese costo suele sub-pagarlo el dueño de un medio de comunicación. Valor tiene y no salió un sol para que hablen las fuentes. Pero, aquí tampoco está el problema de comprar información.

Pero pongamos un ejemplo de compra de información desde las fuentes, que es lo que nos ocupa y, personalmente, me preocupa muchísimo.

PRESIDENTE ALAN GARCIA PARTICIPO EN LA CEREMONIA DE INAUGURACION DE LA NUEVA SEDE DEL MINISTERIO DE EDUCACION. DONDE ESTUVIERON PRESENTES EL MINISTRO DE EDUCACION VICTOR RAUL DIAZ CHAVEZ Y EL VICEMINISTRO IDEL VEXLER

Un día se roban un cargamento de archivos del ministerio de Educación. Según algunos testigos, un camión de limpieza llegó a media noche, entraron y tres horas después se fueron llevándose información sensible que luego, presuntamente, destruyen. Tres días más tarde estaba programada una gestión para buscar entre esos archivos, información que llevara a identificar, investigar y sancionar a los responsables de un contrato millonario con una empresa fantasma que hacía colegios fantasma en áreas rurales. La cantidad de empleados, funcionarios y autoridades del Estado implicadas es potencialmente enorme, independientemente de los accesitarios (notarios, secretarios, inspectores ediles, etc etc).

Los testigos de esta sustracción de documentos son: el señor que vigilaba el edificio que está al frente, el sereno que estaba en la plaza que está al lado, los dos vigilantes ante los que se identificaron dos de los presuntos empleados de limpieza, un patrullero con dos policías que dormitaban en su interior estacionados a la vera del parque ante los que se identificó el chofer del camión, y una prostituta. ¿Cuál apuntó la placa del camión y cuál era? ¿Cuál puede decir de qué color era el camión y de qué marca y año? ¿Quién reconoció a alguno de los que ingresaron al local del ministerio? ¿De qué parte del archivo salió la mayoría de documentos (recordemos que son miles y el archivo es en realidad un gran depósito que guarda muchas más cosas, quizás se llevaron otras)? ¿Quién vio cuántos eran realmente? ¿A qué hora llegó la policía? ¿Cuál es la identificación que dieron los delincuentes? ¿Qué dice el atestado policial final? Etc etc etc

Supongo que a estas alturas, ya se dieron cuenta de lo peligroso que sería que cada uno de los testigos sepa que puede cobrar por la información que brinde, ¿cierto? Porque, si sabes que te pagarán por información, aunque no hayas anotado la placa, te inventas una; aunque no hayas visto ninguna cara, te inventas un nombre, aunque seas daltónico, te inventas un color. O sea, en el peor de los casos tienes 7 placas, ¿cuál es la verdadera? Peor con la identificación: ¿cómo sabes que la prostituta no va a echar a alguno que no le pagó o le dio un billete falso? ¿Cómo que un vigilante no le quiere jugar una broma pesada a su cuñado o a su vecino que no lo deja dormir en las mañanas porque saca a su perro a la calle? Otra vez, en el peor de los casos, tienen al menos 14 identificaciones que no puedes eliminar a priori. ¿Cuánto más cuesta eso de meter preso a quien no era y demostrar que sí era o que no era y detener e investigar e interrogar a los dueños de los siete camiones con las siete placas diferentes que les dieron a la policía y al periodista que investiga?
Y eso es solo alrededor de UN hecho que es parte de una cadena enorme de hechos y de personas involucradas y testigos voluntarios y potenciales y, encima, testigos de ocasión y a la venta. Sin contar, claro, que empiezan a aparecer versiones que dicen que los documentos robados no fueron todos destruidos y que por ahí andan algunas copias que están a la venta en el mercado negro.

Ahora imaginen que los testigos son todos ex-convictos procesados, al menos, por robo, estafa o extorsión. ¿Cómo les creemos?

No todo es romanticismo cuando algunos nos negamos a que se normalice la compra de información, hay pragmatismo en ello.

Y no, no todo tiene un precio. Si fuera así, sencillamente yo no sería periodista.

Carlos Butrón Dos Santos, alias ‘Brasil’

Carlos Butrón Dos Santos, alias ‘Brasil’

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A balazos ¿aprendí?

El discurso de un lado dice que la policía y los militares utilizan o deben utilizar la fuerza letal para defender el estado de derecho, el orden, la ley y hasta sus propias vidas de los salvajes manifestantes que los matan a punta de pedradas y hondazos.

(FOTO El Comercio)

(FOTO El Comercio)

Es falaz afirmar que los manifestantes están en contra de la policía o que la policía están en contra de estos. Los primeros defienden con desesperación lo que consideran sus medios de subsistencia mientras los segundos solo hacen su trabajo que, las más de las veces, consiste en seguir órdenes y no cuestionar la validez de estas (no puede ser de otro modo). Los verdaderos responsables de esta desgracia, de la tragedia de todas estas familias mutiladas, incluyendo a los instigadores de ambos lados, no aparecen en las fotos.

Lo más impresionante, para mí, es la incapacidad de reconocer el error en los discursos de confrontación: ¿cuándo ha solucionado algo el exclusivo uso de la fuerza en nuestro país? Los peores años del terrorismo que sufrimos todos fueron también aquellos en los que la respuesta desde el Estado fue la más feroz y salvaje. La violencia engendra más violencia y eso no es ningún secreto ni un cliché, es cierto. La escalada de la violencia no se termina cuando uno despedaza al enemigo, como no se acabó cuando descuartizaron a Túpac Amaru II en un conflicto que apenas empezaba cuando lo ejecutaron y que dejó más de 100 mil muertos en unos territorios con menos de 2 millones de habitantes.

La captura del demente y asesino Guzmán -golpe durísimo para Sendero Luminoso- no se produjo en una redada ni en un campo de batalla, se logró con paciencia e inteligencia y silencio. Porque no se puede apagar un incendio con gasolina, ¿o alguien cree realmente que poner soldados y francotiradores en la calle va a apaciguar los ánimos en Arequipa

FOTO: El Comercio.

(FOTO: El Comercio)

como para que se produzca una tregua y las partes se puedan sentar a conversar? ¿Alguien cree que el proyecto saldrá adelante porque se intensifica el uso de la fuerza, que los campesinos se van a quedar tan tranquilos mientras les disparan “a las piernas”? ¿No hemos aprendido nada de nuestra reciente y brutal historia? La rabia no se acaba cuando se mata al perro sencillamente porque el perro no se despertó un día enfermo de rabia, esta le llegó desde alguna otra parte. Y ahí sigue y ahí seguirá.

Han muerto cerca de 10 personas incluyendo a un policía. Hay decenas de heridos. El proyecto Tía María no va y el presidente Humala, aunque se lave las manos y se haga el desentendido en una de las demostraciones más lamentables de su poco tino y aún menor pericia política y sentido de la responsabilidad, lo sabe.

Humala lo sabe perfectamente.

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